Exvoto
24/Abril/2007
A las chicas de Flores
Las chicas de Flores, tienen los ojos dulces, como las almendras azucaradas de la Confitería del Molino, y usan moños de seda que les liban las nalgas en un aleteo de mariposa.
Las chicas de Flores, se pasean tomadas de los brazos, para transmitirse sus estremecimientos, y si alguien las mira en las pupilas, aprietan las piernas, de miedo que el sexo se les caiga en la vereda.
Al atardecer, todas ellas cuelgan sus pechos sin madurar del ramaje de hierro de los balcones, para que sus vestidos se empurpuren al sentirlas desnudas, y de noche, a remolque de sus mamás -empavesadas como fragatas- van a pasearse por la plaza, para que los hombres les eyaculen palabras al oído, y sus pezones fosforescentes se enciendan y se apaguen como luciérnagas.
Las chicas de Flores, viven en la angustia de que las nalgas se les pudran, como manzanas que se han dejado pasar, y el deseo de los hombres las sofoca tanto, que a veces quisieran desembarazarse de él como de un corsé, ya que no tienen el coraje de cortarse el cuerpo a pedacitos y arrojárselo, a todos los que les pasan la vereda.
Oliverio Girondo
Veinte poemas para ser leídos en el tranvía
Viernes 3 A.M.
7/Abril/2007
Natalia:
te hago una confesión, yo sí he pensado en el suicidio. Pero he
pensado en el suicidio, no en suicidarme. Bueno, sí he considerado
suicidarme, pero lo he considerado como una acción futura y no como una
acción inmediata.
¿Cómo es esto del suicidio programado?¿Qué son estos inventos míos? Te
explico:
1) Hasta el día de hoy pienso que el único motivo que podría llevarme al
suicidio es ese cosquilleo (como un hormigueo), en el estómago, que siento
en situaciones de nervios. ¡Por favor!, ¿por qué tanto lío por un simple
hormigueo?. No Naty, te aseguro que no es un simple hormigueo, es un
hormigueo (ya de por sí bastante molesto) que aumenta al aumentar mis
nervios y como te imaginarás mi estado nervioso aumenta aún más al aumentar
el hormigueo. Es lo que se llama una realimentación positiva (tal vez el
término sea demasiado técnico, pero me parece un buen concepto). Y son estos
estados de realimentación justamente, los que hacen que el suicida decida
matarse. Si algún ruido, una imagen o cualquier otra cosa hiciese volver en
sí, al futuro suicida, seguramente varios de ellos estarían hoy con vida.
¿Acaso no tirarían horrorizados el arma, si la bala no saliese, al sentir el
ruido del gatillo?
2) Naty, siempre quise morir a los treinta y tres (33) años. Esa edad
siempre me atrajo. De chico sabía que a esa edad había muerto Cristo, Bob
Marley, El Che, Hendrix, Jim Morrison, Van Gogh y otros tantos. Era una edad
de la cual no todos pasaban. Pero más tarde fui enterándome que varios de
los personajes anteriores no murieron a los treinta y tres (33), sino que
vivieron unos cuantos años más y entonces, de a poco, esa edad fue perdiendo
su encanto.
(*) “Si hubiera sospechado lo que se oye después de muerto, no me suicido.
Apenas se desvanece la musiquita que nos echó a perder los últimos momentos
cerramos los ojos para dormir la eternidad, empiezan las discuciones y las
escenas de familia.
¡Qué desconocimiento de las formas! ¡Qué carencia absoluta de compostura!
¡Qué ignorancia de lo que es bien morir!”
PD: No tomes esto a la tremenda. Son sólo reflexiones. ¿Reflexiones sobre el
suicidio?¿Qué estás tomando Miguel? Hace un rato quisiste inventar el
suicidio programado, ¿ahora querés patentar el suicidio reflexivo?¿Naty, no
te parece paradójico o tal vez irónico esto de reflexionar sobre el
suicidio?
(*) Espantapájaros 11 (fragmento). Oliverio Girondo
miguel
Acerca de Malvinas
7/Abril/2007
JUAN LÓPEZ Y JOHN WARD
Les tocó en suerte una época extraña.
El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos. Esa división, cara a los catógrafos, auspiciaba las guerras.
López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer el Quijote.
El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en una aula de la calle Viamonte.
Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel.
Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen.
El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.
Jorge Luis Borges
Los Conjurados
Ghetto
7/Abril/2007
“Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada poque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada poque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada poque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada”.
Martin Niemöller
En enero de 1946, los representantes de la iglesia Confesionaria se reunieron en Frankfort para debatir su reconstitución. Una vez más, Niemöller subió al púlpito, pero dió un sermón muy diferente.
Primero (y en esto hablaba por muchas personas), detalló las excusas que dió para no alzar la voz:
“Sí, Hitler atacó a los comunistas, pero ¿no eran ateos y revolucionarios?
Y sí, aniquiló a los incapacitados y los enfermos, pero ¿no eran una carga para la sociedad?
Y claro, agarrar a los judíos era deplorable, pero ¿los judíos no son cristianos, verdad?
Y lo de los países ocupados era una lástima, pero por lo menos eso no ocurrió en Alemania ¿no es cierto?
Ninguna excusa justificaba todo eso”- reiteró.
Dijo: “No podemos negar (la necesidad de expiación) con la excusa de que ‘me habrían matado si hiciera algo’.
Preferíamos mantener silencio. Está absolutamente claro que no somos inocentes y me pregunto una y otra vez: ¿qué habría pasado si en el año 1933 ó 1934, 14.000 pastores protestantes y todas las comunidades protestantes de Alemania hubieran defendido la verdad hasta la muerte? Si hubiéramos dicho: ‘No es correcto que Hermann Göring simplemente meta en campos de concentración a 100.000 comunistas para que mueran’. Puedo imaginar que tal vez 30.000 ó 40.000 cristianos protestantes habrían muerto, pero también puedo imaginar que habríamos salvado a 30 ó 40 millones de personas, porque eso es lo que el silencio nos costó”.
LiberARTE
7/Abril/2007
“A QUIEN LEYERE:
Si las páginas de este libro consienten algún verso feliz, perdóneme el lector la descortesía de haberlo usurpado yo, previamente. Nuestras nadas poco difieren; es trivial y fortuita la circunstancia de que tú seas el lector de estos ejercicios, y yo su redactor”.
Jorge Luis Borges
Fervor de Buenos Aires
(introducción)
“No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretenden seducirme!”
Oliverio Girondo
Espantapájaros 1
(fragmento)
“De la observación de la irreductibilidad de las creencias últimas he sacado la mayor lección de mi vida. Aprendí a respetar las ideas ajenas, a detenerme ante el secreto de las conciencias, a entender antes de discutiir, a discutir antes de condenar. Y como estoy en vena de confesiones, hago una más, quizás superflua: detesto con toda mi alma a los fanáticos”.
Norberto Bobbio
Italia Civil
(fragmento)
Sobre Miguel
7/Abril/2007
(*) “Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.”
Tal vez haya otros más, pero yo sólo pude individualizar a estos tres.
I) Hay un Miguel, el miguel que lee a Girondo, el miguel irónico, el que disfruta del humor del gordo Caseros. El mismo al que le gusta jugar (porque se siente libre) con las palabras y sus sonidos; es aquel que cuando le dijiste que le tenías aprecio te respondió en un mail: “¿a precio de oferta?” (intuyo que no te cayó bien ese chiste). Ahora pienso que hubiera sido mejor poner: “¿a precio de qué?” ya que la palabra oferta puede resultar chocante. Este miguel en algún momento puede llegar a cansar a la gente pero afortunadamente es un miguel solidario. En el momento en que percibe que está cansando a las personas sabe dar un paso al costado invitando a otro miguel a tomar las riendas de este esqueleto.
II) Como contrapartida (¿consecuencia del ying y el yang?) está el Miguel exigente y crítico consigo mismo, aquel que piensa el mínimo acto antes de realizarlo analizando sus posibles consecuencias.
III) Existe otro Miguel: el miguel apasionado. Aquel que te escribió un mail justificándose por no haberte invitado a su cumpleaños, el que te manda mails a horas de la madrugada, el que está escribiendo estas líneas. Este miguel se muestra en dos circunstancias: bajo los efectos de la emoción y/o cuando por sus venas corre la mínima dosis de cerveza necesaria para liberarlo de todas las ataduras que él mismo se impone.
(*) “¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! ¡Imposible saber cuál es la verdadera! Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas no me convezco de que me pertenezcan.”
Todos estos miguel, tan distintos entre sí, no obstante comparten ideales como los expuestos en Espantapájaros 1 (poesía que me imagino te recitará el miguel apasionado en algún momento).
(*) “El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda.“
(*) Espantapájaros 11 (fragmento). Oliverio Girondo
miguel

